jueves, 29 de marzo de 2018

LOS HUEVOS DE PASCUA


Los huevos de 
Pascua

La decoración de los huevos de Pascua es una tradición antigua, supuestamente precristiana, que se practica en Europa Central, Europa de Este y Balcánica.

En la tradición popular rumana los huevos dibujados se consideran un símbolo del renacimiento de la natura. Así pues, los huevos con dibujos más elaborados o solo rojos, anuncian la bienvenida de las pascuas de primavera. Año tras año se crean miles de huevos pintados de muchos colores.
El procedimiento de decorar los huevos es un arte y supone una sucesión concreta de operaciones manuales, a base de una técnica especifica, usando cerra, colores vegetales y herramientas especiales. Mayoritariamente, ese trabajo lo practica las mujeres, aunque en la región de Moldova hay maestros hombres muy famosos. El costumbre es muy típico una semana antes de Pascua, normalmente en jueves o viernes santo, para garantizar el consumo de los huevos decorados. 
Los motivos ornamentales de los huevos varían de una región o localidad a otra, incluso entre los maestros que controlan esa técnica. El conjunto de símbolos decorativos y los colores son variados y están relacionados con los elementos de la vida en la tierra, por una parte y con la religión cristiana por otra parte.  

Por ejemplo, se usa el rojo que significa la vida, el azul-el cielo, hay las lineas continuas que simbolizan la eternidad, hay cruces, símbolos de la fertilidad y... el sol-que es el que guía el día de los seres vivos.
En el pasado, los huevos se pintaban con colores vegetales y, en algunos casos, se usaban hojas para decorar, pero hoy en día, predominan las pinturas químicas-artificiales y la decoración a base de hojas es bastante reducida.

Los colores vegetales se preparan usando recetas y técnicas antiguas. Los procedimientos empleados son ecológicos y los materiales a usar se encuentran a su alrededor, en natura viva.
Por ejemplo, el color rojo se obtiene de corteza, flores y hojas de manzana dulce, de Rosa canina (maces); el color azul se saca de viorele (Scilla bifolia-liliopsida), el verde viene de hojas de nogal, el amarillo es de piel de cebolla seca, etc.
El proceso de decoración de los huevos sigue un escenario rigurosamente establecido y supone un seguimiento de trabajos manuales previos, que requiere atención y habilidades especificas. Después de decoración con cerra, los huevos se meten sucesivamente en baños de colores, se secan, se calientan para quitar la cerra y dejar a la vista el dibujo plasmado en la superficie del huevo.
Una vez acabado el trabajo, se colocan en bandejas de madera/cestos de mimbre o de paja y se consuman en los días de Pascua.
Huevos pintados se encuentran todo el año en exposiciones o en tiendas con venta de productos turísticos, pero podrían ser trabajados en otros materiales (madera, vidrio, cerámica, piedra o incluso vaciados del contenido).
De visita en Rumanía, coger como recuerdo un huevo decorado, es un bonito souvenir y también podría ser un bonito regalo que habla sobre la tradición y arte rumana. 



sábado, 17 de marzo de 2018

CASTILLOS Y PALACIOS

PALACIO DEL PARLAMENTO de Bucuresti - el mayor palacio del mundo después del Pentágono

PALACIO DE CULTURA de Iasi - edificio neogótico monumental

Mǎrțișorul

MÃRȚIȘORUL – un símbolo de la primavera


Tradición popular en tierra rumana


Como ya se sabe, cada país tiene unos costumbres y vivencias en estrecha relación con su tierra y los factores climáticos. Esa tradición es especifica por el mes de marzo, pues el Mǎrțișor es un diminutivo del nombre de Marzo – el primer mes de primavera. Es un símbolo que se compone de un cordón formado por hilos de seda en dos colores – rojo y blanco - y de una figura (con varias formas o muñecas).
Los colores que se juntan en el cordón tienen un significado interesante: el hilo rojo es el color de la sangre, es decir que significa la vida y vivir; el hilo blanco es la pureza y vivencia clara como la claridad de la nieve. Todo ese conjunto es una obra artesanal y para hacerla se utiliza seda, madera, plata y oro, flores secas y papeles, etc. La manera de presentar este producto ahora es muy variada y divertida.
Hace mucho el cordel se utilizaba para poner en el brazo del niño recién nacido (como una pulsera) para proteger y mantener una vida sana y alegre. Con el tiempo, el costumbre se ha mantenido pero hoy en día se ha amplificado mucho, llegando a ser el principal protagonista a finales de febrero y el inicio de marzo. Es un producto muy comercializado y también es el tema de exposiciones y cuentos que enriquecen la cultura rumana.
Actualmente, en los primeros días de marzo, el martisor se ofrece a todos, de niños a mayores, de alumnos a profesores, de hombres a mujeres y al revés, en señal de respeto y reconocimiento. Se regala para compartir la alegría de la vida por la llegada de la primavera. Habitualmente se cuelga en pecho con una aguja y se lleva unos días como un talismán que trae mucha suerte para la persona que lo recibe y lo lleva.
A lo largo del tiempo, el martisor sigue siendo un costumbre con sentido más bien espiritual que material, porque para nosotros el invierno es más duro y nos hace mucha ilusión la llegada de la primavera qué significa muchas flores, alegría, libertad y ganas de vivir.
El Martisor- Es el símbolo de la primavera,

Es un símbolo de alegría,

Qué muestra el cambio de atmósfera 
Y nos estimula la vida.